fabian | 05 Gener, 2005 17:13
Hoy llegan los Reyes Magos. ¿Qué traerán?, ¿qué traerán?
A lo largo del curso son bastantes los alumnos que me piden poder utilizar la pizarra. Les gusta, cuando están a su aire sin trabajo escolar, trazar unos dibujos o letras o garabatos. Algunos lo hacen con tal frecuencia que les digo:
- Y pídele a los Reyes Magos una pizarra para poder pasarte las ganas.
Bueno, pues hete aquí que me han traído una pizarra para que quienes quieran puedan trazar sus garabatos.
Pero, claro, esta historia no puede terminar aquí. La pizarra no sólo es una herramienta del trabajo escolar, muy útil para ciertos menesteres, sino que también es un símbolo de una actividad - la enseñanza - que parece petrificada en el tiempo. Parece que la pizarra sea la única herramienta escolar, el único sistema en que alumnos y profesores podamos realizar unos trazos que puedan ser vistos por todos. A fin de cuentas una pizarra no es más que un visor colectivo. Se escribe en la pizarra para que todos puedan verlo. Y en esto, la pizarra ha desempeñado y seguirá desempeñando, supongo, admirablemente su función.
Hoy llegan los Reyes Magos y, de alguna manera, la realidad se rompe por unos momentos y se puede soñar en lo imposible. Es el momento de los deseos materiales, de pedir el juguete ansiado.
(...) los alumnos excelentes son los que nos representan en las olimpiadas internacionales de Física o Matemáticas. Y en ese punto parece que no estamos a la altura de otros países europeos, quizá porque en la pregonada atención a la diversidad se ha mirado más a los que estaban por debajo de los niveles considerados mínimos que a los que sobresalían. Curiosamente hemos marginado a las mentes excelentes. ¿Cómo se motiva a nuestra cantera de cerebros? Bueno, quizá necesitamos una pregunta previa ¿se motiva a nuestra cantera de cerebros?
(...) En la secundaria debemos comprender que la excelencia debe mimarse tanto -o más- que a los alumnos con dificultades específicas. El bachillerato es fundamental tanto en la formación personal como en el futuro de los alumnos, y desde él hay que motivar al alumnado en la ciencia y el pensamiento crítico, sin renunciar al nivel académico. Necesitamos las vocaciones científicas, y cada vez serán más necesarias, dado el descenso de alumnos. Aunque todo ello sería más fácil con un panorama social distinto, sin duda. Una sociedad en la que no reinara el paradigma de la utilidad inmediata, y se acabara con la ley del mínimo esfuerzo, que por extensión impera en la secundaria. Hagamos ver a nuestros alumnos que el que algo quiere, algo le cuesta. Y que merece la pena el esfuerzo.
Fuente: Toni Hernández El descenso de las vocaciones científicas
No sé, por una parte temo que la pizarra siga siendo el instrumento casi exclusivo de la enseñanza. Pero, ya que hoy llegan los Reyes Magos, dejadme por unos momentos pensar que profesores y alumnos aprenderemos a utilizar otros instrumentos, otras herramientas que ya empezamos a tener y donde podemos realizar unos trazos.
Institut de Educació Secundària c/ Salvador Dalí, 13 Palma de Mallorca
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2dManjón
Victoriano de 2dmanjon | 09/01/2005, 00:37